El espejo es un hijo de puta. Lo único que lo salva es que es sincero. Pero despiadadamente.
viernes, 5 de octubre de 2012
jueves, 4 de octubre de 2012
Suspicacias
Encuentros y desencuentros con la vida 2.0. Así podrían titularse los últimos días. Resulta que hay más ojos puestos en tus palabras de los que vos pensás. Y algunos de esos ojos se toman personal lo que decís. Y se ofenden. Y aunque en realidad nada que ver, y vos tuiteaste algo ajeno a ellos, se lo apropian y les duele y te lo remarcan de alguna manera. O peor aún, se lo guardan. La web se vuelve un panóptico curioso en el que todos nos observamos por ventanas de chat, o twitter, o facebook, o la vida misma. Suspicaces, atentos, susceptibles. El que esté libre de pecado que tire el primer DM.
Entonces camino por la cuerda floja, porque no sé muy bien ya qué le afecta a quién y cómo. Personalmente, cuando tengo algo que decirle a alguien se lo digo o lo arrobo. Y no tuiteo sobre cosas de trabajo, y no hablo mal de los clientes, y no digo cosas que no crea ciertas. Por lo menos es lo que procuro desde que tengo un usuario ahí. Uso twitter para divertirme, para intercambiar ideas, y para reírme sobre todo. Para decir estupideces y jugar con las palabras. Para preguntar cosas. Para competir en ingenio. Para conocer gente. Cuando no pueda hacerlo libremente, con los recaudos normales de una persona sensata, va a dejar de tener gracia.
Y por momentos hay atisbos en los que deja de tener gracia. No es divertido que algunos se tomen en serio lo que decís en broma, especialmente en un contexto claro de broma. No es divertido cuando la agresividad se transforma en moneda corriente y es demasiado fácil contestar con intolerancia. No es divertido cuando tus relaciones de la vida normal entran en conflicto porque alguien interpretó mal 140 caracteres.
Arma de doble filo la red, sin duda. Y no me quiero cortar.
miércoles, 3 de octubre de 2012
No es tan obvio
Me asusta cierta calidez. Me asusta porque me gusta. Porque no sé como reaccionar. Porque me levanto con ganas de que aparezca. La entreveo en una sonrisa que pienso especial. Y quizás no lo sea. La deduzco en una broma, la percibo en un mail, la confirmo en las sospechas de otros. Y sin embargo es imposible. Inviable. Lejana. No existe. Y si existe, no va a ocurrir. Además están pasando otras cosas. Pero sigo sintiendo todos los días esa calidez. Y me reconforta. Y me asusta. And it makes me wonder.
martes, 2 de octubre de 2012
Esperar
Esperar. Qué palabra. Esperar con esperanza algo esperado. Detenerse y adoptar una actitud pasiva, con cierta ilusión. Algo va a ocurrir, pero no sabemos bien qué, o cuándo.
Esperar no es algo que me salga muy bien.
lunes, 1 de octubre de 2012
Alunada
Todavía no terminó el lunes, pero casi. Se desgranó pétalo a pétalo como una margarita cansada. No hubo buen día. Quizás fue por eso. Estuve un poco abstraída. En otra. No sé bien en cuál. No veo la hora de ir a casa y comer algo. Después tengo práctica, y todavía me estoy reponiendo de los dos partidos de ayer. Vamos a ser tres, con las piernas muertas. No tengo ganas de pensar en eso. No tengo ganas de pensar mucho. Estoy fluyendo con el tiempo. Estoy dejando que pase. Estoy dejando que me pase. Todavía vivo en el fin de semana. Floto en el fin de semana. O él flota a mi alrededor, como una nube que no termina de evaporarse. Rememoro. Acumulo ilusión. Y así. El remanente del día se me escurre casi imperceptible. Me fui a casa, dejando migas de lunes en el recorrido. Seguilas y me encontrás.
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