sábado, 6 de abril de 2013

La cura es la risa

No esperaba un sábado como el de hoy. No esperaba tanto.

De repente la tarde me invitó a lo de un amigo con dos más, pero de esos amigos del alma, de la niñez, de la adolescencia, de la vida y de siempre. De esos que hoy recordé por qué quiero tanto, por qué los elegí como personas importantes y, la verdad, necesarias. 

Y creo que a los cuatro nos pasó lo mismo, y nos pasó la tardecita hablando de la vida y la noche hablando de todo lo demás, y sobre todo, riendo, como si recién descubriéramos la risa, como si la hubiéramos rescatado del fondo de un baúl oscuro. La risa, casi ininterrumpida durante cinco horas. La risa que nos salvó a todos. La risa que extrañábamos y ahora no queremos volver a perder entre los petates de la rutina. 

La mesa de Burger King se alió con nuestras carcajadas, y espero que nunca se me vaya esa sensación tibia que ahora llevo adentro. Esa recuperación de una parte de mí que hacía mucho que no sentía como mía. Ese ruido torpe y ronco que me sale de las entrañas en ataques sucesivos, espontáneos. Esa salud. Esa risa. 


viernes, 5 de abril de 2013

Las palomas

Yo escuchaba pero ya estaba todo dicho. El armisticio, como medida diplomática más que como solución, requería esa escucha. Sin embargo, ya no quería escuchar. Quería irme a mi casa y acostarme en mi cama y mirar el techo y no pensar en nada más que en el color del techo y la textura del techo y la altura del techo. Quería que el silencio nunca dejara de protegerme y que pararan de girar las desilusiones alrededor de mis ojos, como si estuviera borracha de tanta frustración. Quería no sentir. Así que escuchaba y trataba de no sentir, de que nada me importara. Y miraba hacia afuera, donde las hormigas hacían viajes sin fin. Y veía a las palomas comiéndose algo, desgarrando algo, peleándose por los trozos de algo. Y ese algo era yo. 

miércoles, 3 de abril de 2013

Un oso

Un oso de peluche me mira desde un estante de mi biblioteca. No sé si abrazarlo o darlo vuelta, y que mire al rincón oscuro, en penitencia.

 A veces eso me pasa también con la gente. 


lunes, 1 de abril de 2013

Un alivio

Hoy me di cuenta de que me había cansado de algunas cosas y no quería que continuaran.
Fue casi un alivio.