domingo, 30 de septiembre de 2012
Lo remoto se tangibiliza
Este año mis primos le pidieron algo para mí a los Reyes Magos.
Estamos a octubre, pero capaz que se los conceden y todo.
Por las dudas creo que voy a dejar los zapatitos.
Los converse, obvio.
viernes, 28 de septiembre de 2012
The riddle
Me duele una costilla o algo así, me duele porque me pincha y se me clava adentro como si estuviera malformada y grotesca, como si quisiera agujerearme el alma y el costado y las ideas, me duele como si no pudiera respirar sin que me duela, como si en cada bocanada me matara un poco, un soplido a la vez, una exhalación, un círculo de aire. Me duele cuando me tuerzo, cuando me muevo, cuando me inclino y me encorvo. Me duele más que un dolor físico, me duele una incertidumbre, una duda, un quizás. Me duele un quién será. Me duele el cuerpo pero en realidad me duele la intriga, el no saber, la posibilidad. Me duele un misterio, un mundo. Me duele todo. Me duele ya. Me duele desde que sé que existe esa niebla. Me aguijonea, me hiere, me raspa. Me duele entero. Me hace sufrir el desconocimiento. El velo. El acertijo.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Khalil
Hoy me gustaría estar junto a su belfo suave. Olerlo. Me encantaría hundir mi cara en su cuello caliente y arqueado. Sentir su inquietud, su fuerza agazapada. Su magia de suaves pelos grises y blancos. Tocarlo, entero. Aferrarme a su crin. Mirarlo a los ojos. Ojos de amigo, ojos de loco. Tomarle el pulso a sus pasos elevados. Verlo correr, todo estampado en el horizonte. Susurrarle cosas. Hacerme afín. Romper esa barrera de miedo que me separa del animal, y que a él lo separa del humano. Subirme, por primera vez, a su lomo robusto. Caminar con sus pies de semental. Repiquetear en el corral, y galopar por los potreros. Estar en control de su infinidad, y a la vez, que exista el riesgo de perderla a cada segundo. El desafío de ganarme su confianza. Volar, un ratito, con sus alas de caballo. Trazar en la tierra un camino de viento. Enloquecer. Convertirme en otra fibra más de su crin. Que flotemos. Desaparecer en su tranco de hamaca. Apagar los ruidos de afuera. Llegar de nochecita al galpón. Atardecer juntos, desensillando. Quedarme quieta unos segundos, junto a sus orejas móviles. Ser cómplices. Que me siga hasta la portera. Que me huela él. Amar su curiosidad. Sacarle el freno, y que permanezca ahí un instante. A mi lado. Después, rompe en una carrera y se funde a negro. Pero yo sé que fuimos parte de algo.
(Felices 6 años de vida)
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Las reglas del juego
Es fácil. Mirá. Empieza acá, o sea que vos ya empezaste. Él también. Sus fichas se mueven por casilleros. Siempre por los mismos casilleros. Avanzan juntos. A veces retroceden. El objetivo es difuso, pero lo divertido es el transcurso de la partida. Si juegan bien, no se acaba nunca. La clave está en no ilusionarse. O en ilusionarse a la misma vez. De todas formas, siempre va a haber un poco de dolor. Hay que ser sincero y valiente. Podés dejar de jugar cuando quieras. Pero lo mejor, es que siempre ganás. Ganás un oponente digno que te sigue cada partida, o ganás experiencia de juego.
Te toca tirar el dado.
martes, 25 de septiembre de 2012
Oh Tuesday Tuesday
Píquiti píquiti plop.
Dormí poco. Sí.
Pero no importa.
Es martes.
No te cases ni te embarques, bobi.
Pero ilusionate un poquito.
Está bueno.
¿No?
Yo qué sé.
Dormí poco. Sí.
Pero no importa.
Es martes.
No te cases ni te embarques, bobi.
Pero ilusionate un poquito.
Está bueno.
¿No?
Yo qué sé.
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