
Hay días muy esperados que pasan como si nada y no dejan rastros. Y después hay jueves aleatorios como el de hoy, que terminan siendo mojones porque a partir de ellos se instalan cosas y se forjan posibilidades. Una calidez vino a habitarme. Y aunque la paciencia siempre está por ahí, recomendando mesura, empezó a solidificarse una perspectiva.
De golpe no estoy tan sola.
Y me siento arropada por dentro.
A los jueves como el de hoy dan ganas de abrazarlos mucho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario