Antes era Facebook. Sigue siéndolo, ojo. Pero ahora Twitter se me volvió más compinche. Un nido de culebras inquietas e ingeniosas que no paran de hablar y hablar y hablar. Además sucede en ese modo virtual tan cómodo que no necesita un rostro como presentación. Y por eso, justamente, es gratificante. Porque las personas se te acercan por lo que decís, y no por cómo te vestiste para salir al boliche. No saben muy bien qué cara tenés, pero les gustó algo y te lo hacen saber. Te exploran. Y vos a ellos. En medio del ruido se conectan cables. Se instalan conversaciones. Nadie se enoja si le dirigís la palabra. Más bien es una burbuja friki de necesitados crónicos de atención, y cualquier gesto fomentador del ego es bienvenido. No tengo inconvenientes respecto a eso. A mí también me sirven esos gestos. Y recién le estoy agarrando el gustito. Pero para el poco tiempo de tuiteo en serio que llevo (que nunca es en serio), esta plataforma me viene dando lindas alegrías. Chiquitas, controladas, en 140 caracteres o con forma de estrella dorada o flechitas verdes. Y también cosas más grandes. Galanteos galantes, saltos hacia comunicaciones más largas, difusión, descubrimiento de cosas geniales para leer. Posibilidades, en suma. Me atrapó. Y por el momento no quiero buscar la salida.
viernes, 11 de mayo de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
Oda al gris (pero no)
Mi ventana está cuajada de gotas.
Manchada. Distorsionada.
Sucia de gotas grises, pequeñas, estáticas.
Y más allá llueve.
Y más acá me dicen que se murió alguien.
Que tengo mucho trabajo por hacer.
El teléfono de oportunidades no suena.
Almorzamos en etapas. Familia desmigajada.
La lista de tareas se extiende como una sábana.
El desorden lo abarca todo.
El cansancio me persigue.
Mañana mi casa se vacía.
Hoy un velorio. Un cumpleaños de cuarenta y.
Una cena de amigas con problemas.
Sucesión de eventos de alegría controlada.
Ni siquiera la rambla me invita a visitarla.
Melancolía vía youtube.
Nostalgia en dosis de facebook.
Trabajo indeseado. Monótono.
Sueño de puro dormir.
Televisión. Café.
Más gotas en la ventana.
Y sin embargo
Me pinto las uñas de blanco.
martes, 8 de mayo de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
El insomnio de la princesa Sissi
Irrealidad extraña. Cálida. Todo lo cálida que permite una sábana. Todo lo extraña que exige una segunda impresión. Palabras. Recovecos. Suavidad. Ergonomía. Pensamientos lentos y flojos y raros y locos. Olores, risas. Tacto perpetuo. Un desayuno que se hace casi almuerzo. Un ómnibus. Un hasta luego.
sábado, 5 de mayo de 2012
Fuego
Fueron sólo esos pequeños instantes del día, pero qué catárticos.
Acercar el encendedor al rastrojo seco, chasquearlo, y ver como la llamita se duplica en nada, se agranda fugaz, loca, y en segundos se está devorando el surco de paja que dejó la cosecha. Volver a hacerlo, en otra hilera, y sentir el viento que se lleva el fuego y lo desplaza, lo alimenta con magia y arrastra el humo oscuro, con ese crepitar violento que suena a destrozo.
Y ver desde la camioneta que se aleja esas columnas cenicientas que llenan el campo de vértigo, de destrucción controlada, de fatalidad. Al rato se apagan y sólo un rastro negro queda de esa manifestación de furia. Después no queda ni eso.
Pero ahí hubo fuego un día, así que ya no va a ser lo mismo. Por lo menos en mí, que todavía siento el encendedor en la mano.
Acercar el encendedor al rastrojo seco, chasquearlo, y ver como la llamita se duplica en nada, se agranda fugaz, loca, y en segundos se está devorando el surco de paja que dejó la cosecha. Volver a hacerlo, en otra hilera, y sentir el viento que se lleva el fuego y lo desplaza, lo alimenta con magia y arrastra el humo oscuro, con ese crepitar violento que suena a destrozo.
Y ver desde la camioneta que se aleja esas columnas cenicientas que llenan el campo de vértigo, de destrucción controlada, de fatalidad. Al rato se apagan y sólo un rastro negro queda de esa manifestación de furia. Después no queda ni eso.
Pero ahí hubo fuego un día, así que ya no va a ser lo mismo. Por lo menos en mí, que todavía siento el encendedor en la mano.
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