hoy estoy en madrid. en pamplona 4. con menos un grado. con maletas hechas para irme de este piso mañana. con mi padre otra vez a una llamada de distancia. pero muchos miles de kilómetros entre nosotros. con clases mañana. con euros que ni se me ocurre apostar. con mis fieles amigos lejos también, pero algunas casi en camino. con algo como una familia y cosas que parecen amistad. con algo de desolación también, y seis kilos más que el día que choqué la effa. con metas y trabajos por hacer. con el tiempo ocupado. con cansancio. con una niebla de sueños en la cabeza que aún no se definen. un invierno descolocado en este enero que terminó. quizás terminó un poco mejor que el enero de hace 12 meses. aunque sigo siendo una yo muy extraña.

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